La otra cara de la colmena representa un elemento celeste cuya textura simula los cráteres lunares, que a la vez evocan las hendiduras de la piedra excavada en Contrebia. En esta zona viviremos la noche de Cotrebia: escucharemos la guerra y la tomenta, los grillos de verano y los ruidos de vecinos: la vida.
Se trata de sentir, vivir y sumergirse en la noche de Contrebia.